Recibir o transmitir Reiki hace que cada ser humano tome conciencia de su origen y misión de trascendencia divina, conectándolo con su luz interior y purificando su cuerpo y su espíritu. Para esto no es necesario pertenecer a ninguna creencia en particular, ya que Reiki puede ser practicado por gente de diferentes religiones, ideologías o profesiones. La armonización de nuestro espacio interior es tarea que no tiene edades, es para sanos y enfermos, es para aquellos que tienen heridas en el alma o que simplemente quieren estar bien. Reiki produce un estado de profunda relajación y alegría interior en una forma sencilla, amorosa y totalmente natural. Simplemente ocurre. Recibir y dar Reiki es una experiencia vivencial única, personal e intransferible, que trae una transformación en todas las áreas de nuestro ser, dando serenidad, amor y sentido a nuestras vidas. El odio, la envidia, el rencor, el enojo, la cólera, el miedo que abrigamos dentro de nosotros, se reflejan en nuestro cuerpo espiritual y van manchándonos interiormente. A través de recibir y practicar Reiki se inicia una reacción natural de nuestro organismo a fin de remover y eliminar ese estado, retornando nuestro ser al estado de pureza. Toda emoción negativa o acción negativa trae como consecuencia infelicidad. Todos los sucesos desagradables que nos pasan son consecuencia de un estado de desarmonía interior. Podemos, frente a esto, resignarnos o bien encaminarnos hacia el buceo de nuestro espacio interior purificando nuestro espíritu y recuperando el manejo de nuestro propio destino.